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Blog · Restaurantes · 13 de julio de 2026

La carta de bebidas de un restaurante más allá del vino

Cuando un restaurante piensa en renovar su carta de bebidas, la conversación casi siempre empieza y termina en el vino. Tiene sentido: es la partida con más recorrido de maridaje y la que más se trabaja en sala. Pero deja fuera una parte de la carta que se pide en casi todas las mesas —agua, refresco, cerveza o un digestivo al final— y que, bien planteada, también añade margen por cubierto.

Este artículo se centra en esa otra mitad de la carta: aguas, refrescos, cerveza de acompañamiento y licores de sobremesa. Si quieres profundizar en vino y cava para tu carta, tienes la guía completa sobre distribuidor de vinos y cava para restaurantes; aquí nos centramos en el resto, sin repetirlo.

La carta no es solo el vino: el resto también convierte

El vino concentra casi todo el trabajo de carta en un restaurante: maridaje, selección por plato, formación de sala. Es lógico, porque ahí está buena parte del ticket medio en las mesas que piden botella. Pero en el mismo servicio, la mayoría de comensales también pide agua, un refresco, una cerveza para acompañar o un licor al final, y esa parte de la carta suele quedar resuelta con lo primero que hay a mano, sin pensar en margen ni en presentación.

El resultado es una carta desequilibrada: mucho cuidado en un apartado y poco criterio en el resto, cuando el resto se pide en la inmensa mayoría de los servicios. Estructurar bien aguas, refrescos, cerveza de mesa y digestivos no compite con el trabajo de vino, lo complementa, y añade margen por cubierto sin tocar el plato ni la carta principal.

En una carta con precio de menú o carta cerrada, esa diferencia se nota más de lo que parece: no hace falta subir el precio del plato para mejorar el margen medio por comensal, basta con que el resto de la carta esté tan cuidado como el apartado de vinos.

Aguas: de lo más pedido, no siempre lo mejor resuelto

El agua es una de las bebidas que se sirve en prácticamente todas las mesas, y en muchos restaurantes es también una de las que menos criterio tiene: una sola marca, con y sin gas, sin más recorrido. Tiene sentido contar con una referencia de entrada sólida para el consumo diario, pero también hay margen para añadir una opción de agua premium (formato de vidrio, mineralización distinta, procedencia reconocible) pensada para las mesas de menú largo o maridaje, donde el agua deja de ser un trámite.

La combinación habitual que funciona en sala es una referencia de gama media para el consumo general, con y sin gas, más una opción premium en carta aparte, normalmente en botella de vidrio de 33 o 50 cl, con un precio claramente superior al agua de grifo o de garrafa. En volumen no es la partida que más rota, pero en margen por unidad servida suele ser de las mejores, porque el coste de producto sigue siendo bajo.

Refrescos y bebidas sin alcohol: el otro pilar de rotación

El refresco es también una de las bebidas sin alcohol más pedidas en cualquier servicio, y su margen suele estar peor aprovechado de lo que parece. La cola, la variante sin azúcar, la tónica y los sabores cubren la mayoría de pedidos, pero cada vez hay más comensales, sobre todo en comidas de trabajo y cenas donde alguien conduce, que piden directamente "algo sin alcohol" y esperan más de una opción real más allá de la cola de siempre.

Tener entre 4 y 6 referencias bien elegidas (cola normal y sin azúcar, tónica, un par de sabores, agua con gas de sabores) cubre ese hueco sin saturar la carta. Es también la partida con menos rotura de stock si el proveedor sirve en 24-48h, porque el consumo es constante y previsible servicio tras servicio. Puedes revisar el catálogo de refrescos para hostelería para ver el rango de formatos y marcas disponibles antes de fijar cuántas referencias necesitas.

Cerveza de acompañamiento: la que se pide con el plato, no en la barra

La cerveza de barra (caña, tercio de entrada) ya suele estar resuelta en cualquier restaurante con bar. La que menos se piensa es la cerveza de mesa: la que se pide para acompañar un plato concreto, normalmente en botella, y que en muchos casos deja mejor margen por unidad que la caña porque no depende del grifo ni de la merma de tirada.

Tener en carta 2-3 botellas claramente diferenciadas (una lager estándar tipo Estrella Damm o Estrella Galicia, una variante especial o de trigo, y una opción sin alcohol) cubre el pedido de mesa sin necesitar una carta de cervezas extensa. Puedes ver el rango completo de marcas y formatos en el catálogo de cerveza para hostelería.

La clave no es la cantidad de referencias sino que estén pensadas para acompañar plato, no solo para la barra: eso las diferencia de la oferta de bar de la esquina y justifica el precio de carta. Fijar un formato concreto de botella para mesa, distinto del grifo de barra, también ayuda a que sala y cocina no mezclen los dos flujos de pedido.

Digestivos y licores de sobremesa: poco volumen, ticket alto

El licor de sobremesa suele ser una de las partidas de la carta con menos rotación y, casi siempre, con más margen por copa servida. No todas las mesas lo piden, pero las que lo hacen suelen cerrar la comida con un gin-tonic, un whisky o un licor de hierbas junto al café, y ese cierre añade ticket sin coste de cocina ni de sala adicional.

No hace falta una carta de coctelería completa para aprovecharlo: con 4-6 referencias bien elegidas (un orujo o hierbas de la zona, un whisky estándar, una ginebra premium, un licor de crema) la mayoría de restaurantes cubre el pedido habitual de sobremesa. Marcas de grupos como Pernod Ricard o Diageo dan margen para tener tanto una opción de entrada como una premium dentro de la misma familia, sin duplicar proveedor. Revisa el distribuidor de licores para hostelería si quieres ver el rango completo antes de decidir cuántas referencias añadir.

El café que acompaña ese digestivo no forma parte del reparto de bebidas del distribuidor, pero conviene tenerlo en cuenta al pensar la sobremesa como conjunto: es el momento en el que el cliente decide si pide "algo más" o pide la cuenta, y una carta de licores visible en la mesa, no solo mencionada de palabra, ayuda a que lo pida. Un listado corto con precio junto al café, en vez de una recomendación solo verbal del camarero, suele bastar para que el pedido llegue solo.

Cómo estructurar esta parte de la carta (y cuánto margen deja)

Una vez decidido qué categorías cubrir, el orden habitual en la carta es: aguas (estándar y premium), refrescos, cerveza de mesa y, al final, licores de sobremesa, el mismo orden en que se consumen durante el servicio. No hace falta que cada categoría tenga muchas referencias; lo que marca la diferencia es que cada una tenga al menos una opción con margen claramente superior al básico, sin que la carta se vea sobrecargada.

Los márgenes varían según categoría, proveedor y precio de carta, pero como orientación de mercado (rango habitual, no cifra cerrada) se mueven aproximadamente así:

Estos números son orientativos, no una promesa: dependen del precio de compra, del PVP que fijes y del volumen de tu restaurante. Sirven para priorizar dónde revisar la carta primero. Normalmente aguas y licores dejan más margen porcentual que refrescos y cerveza, aunque estos últimos roten más a lo largo del servicio.

  • Una sola agua en toda la carta. Sin opción premium para mesas de menú largo o maridaje.
  • Refrescos limitados a cola y tónica. Sin alternativa clara para quien pide "algo sin alcohol".
  • Cerveza de botella igual que la de barra. Ninguna opción pensada específicamente para acompañar plato.
  • Licores solo mencionados de palabra. Si el camarero tiene que recordarlos, se piden menos que si están escritos y visibles en carta.
Rangos orientativos de margen por categoría; varían según proveedor, formato y precio de carta — contrasta con tu propia estructura de costes.
CategoríaReferencias recomendadasMargen orientativo
Aguas (estándar + premium)1-250%-70% (orientativo)
Refrescos4-645%-65% (orientativo)
Cerveza de mesa2-355%-75% (orientativo)
Licores de sobremesa4-660%-80% (orientativo)

Un solo proveedor para toda esta parte de la carta

Gestionar aguas, refrescos, cerveza de mesa y licores con proveedores distintos multiplica pedidos, facturas y días de reparto para una parte de la carta que, unidad por unidad, no es la que más volumen mueve. Centralizarlo en un solo distribuidor mayorista simplifica la logística sin obligarte a comprometer cantidades: no hace falta pedido mínimo para probar una referencia nueva, ni firmar permanencia para retirarla si no rota como esperabas.

En Barcelona ciudad y en el cinturón del Vallès Occidental (Sabadell, Terrassa, Rubí) el reparto propio en 24-48h permite ajustar stock de esta parte de la carta sin sobre-pedir por miedo a quedarte corto un fin de semana. Es una de las categorías cubiertas en el servicio de distribución para restaurantes, junto con vino y el resto de la carta en un mismo proveedor.

El pedido se gestiona igual que el resto de categorías: por WhatsApp, sin esperar a un comercial ni firmar nada a largo plazo. Puedes explorar el catálogo completo con más de 1.500 referencias antes de decidir qué añadir a tu carta.

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Preguntas frecuentes

¿Qué bebidas sin alcohol debe tener la carta de un restaurante además del vino?
Como mínimo agua con y sin gas (una referencia estándar y, si el restaurante trabaja menú largo o maridaje, una premium), 4-6 refrescos (cola, cola sin azúcar, tónica y un par de sabores) y al menos una opción sin alcohol clara para quien no bebe cerveza ni vino. Con eso se cubre la mayoría de pedidos sin sobrecargar la carta.
¿Merece la pena tener cerveza de botella además de la de barra?
Sí, si se piensa como cerveza para acompañar plato y no como duplicado de la caña. Con 2-3 botellas bien diferenciadas (una lager estándar, una variante especial y una sin alcohol) se cubre el pedido de mesa, que suele dejar mejor margen por unidad que la cerveza de grifo.
¿Cuántas referencias de licor de sobremesa necesita un restaurante?
Entre 4 y 6 referencias suele ser suficiente: un orujo o hierbas, un whisky estándar, una ginebra premium y un licor de crema cubren la mayoría de pedidos de sobremesa. Es una partida de poca rotación pero de margen alto por copa, así que conviene tenerla visible en carta, no solo mencionada de palabra.
¿El agua premium en botella de vidrio realmente se vende en un restaurante?
Sí, sobre todo en mesas de menú largo, maridaje o comida de trabajo, donde el agua deja de ser un trámite. La clave es servirla siempre en su botella de origen, nunca decantada, porque parte de lo que justifica el precio superior es que el cliente reconozca la marca en mesa.
¿Puedo pedir aguas, refrescos, cerveza y licores al mismo proveedor que el vino?
Sí: un distribuidor mayorista para hostelería que cubra todas estas categorías simplifica pedidos y facturación en una única factura a tu razón social. Comprueba que trabaje sin pedido mínimo ni permanencia, para poder ajustar referencias de esta parte de la carta sin comprometerte a cantidades fijas.

Àlex · Drinks Barcelona

Responsable canal HORECA

Publicado el 13 de julio de 2026

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